Desde hace relativamente poco tiempo, los tejidos inteligentes
han despertado gran interés en la industria, puesto que confieren a los productos unas características, prestaciones y propiedades nuevas que tienen como resultado un gran número de aplicaciones en el mercado.
Puede definirse tejido inteligente
al desarrollo de una estructura textil capaz de interactuar con el entorno, independientemente de si parcialmente posee componentes electrónicos no textiles.
Un sistema inteligente
debe componerse de un número mínimo de elementos que pueden realizar un proceso. Sus elementos mínimos son: un elemento sensor
(elemento que siente), un procesador
(elemento que analiza lo que pasa) y un actuador
(que responde en consecuencia).
Puede considerarse textil inteligente
al que con alguno de esos tres elementos básicos, esté formado por materiales y procesos solamente textiles.
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